lunes, 10 de abril de 2017

Guerras Ofídeas, Sesión 15




El cuerpo inquisitorial, tras moverse por el barrio de Navegantes pudo contratar a un joven  que les aseguró que sabía cual era la mejor ruta para entrar en la zona donde se encontraba Puerta Estelar.

Una vez en la Redemption, Callidon dio orden al Capitán que pusiese en comunión a su joven navegante con el de la nave para poder ir a la localización requerida e inicialmente se negó en redondo, pero tras imponer su rango y estatus, éste no pudo mas que plegarse a sus requerimientos. Hizo lo mandado y se retiró a sus aposentos.

El viaje ciertamente fue bastante rápido y llegaron a un sector exterior de la galaxia, aunque cercano al Calixis, localizado en el Halo de Estrellas y surgieron en el espacio real cerca de una estación espacial, que se encontraba en órbita de un gigante de gas masivo. La señal que llegó al puente de mando fue un tanto desconcertante y gracias a la presencia del arbites del grupo y un rápido trabajo informativo en las bases de datos de la nave, pudo reconocerse dicha señal como un código arbites antiguo de identificación, pero válido dentro de los estándares imperiales. La autoridad portuaria era policial, algo que puso en alerta al puente de la nave y a la célula inquisitorial. Siguiendo las directrices y protocolos transmitidos por la baliza de seguimiento de la estación, pudieron atracar en un muelle viejo y un tanto descuidado. Al desembarcar pudieron constatar las sospechas, viendo que todo el personal era arbites, bien oficiales de acción, como personal administrativo y patrulleros. Un Juez fue a su encuentro y tras identificarse utilizando uno de sus alias, el grupo se enteró que la base estaba bastante dejada de la mano del Dios-Emperador pero que ellos, como arbites destacados allí tenían la obligación de mantenerla hasta que llegase el relevo administrativo prometido tiempo atrás. Callidon y Tybalt tomaron la iniciativa e intentaron enterarse de la situación más allá de lo que se les estaba informando y lo máximo que pudieron saber que la estación tenía dos zonas habitables, una la controlada por los arbites y donde imperaba la Ley y otra, tras los muros y la zona perdida (terreno deshabitado y en ruinas), estaba un lugar donde no impera la Ley por falta de recursos, que no de ganas, llamado el Barrio Rojo.

Comenzaron a preguntar de forma insistente al Juez y éste, comenzando a notar que algo no cuadraba con los recién llegados, se plegó a las directrices de acceso para comerciantes y no respondió, aunque si les dijo que en el espacio-puerto había terminales donde podían consulta datos públicos de la estación. Tras revisar la documentación y no encontrar nada que pudiese levantar más sospechas de las que había levantado su comportamiento, pasaron de la zona aduanera a la zona franca del espacio puerto. Allí se les informó que si no tenían reserva en el hotel portuario, que se buscasen un lugar de descanso fuera, en la zona neutra y sin mas, la autoridad portuaria les dejó marchar. El séquito no tuvo otra opción que adentrarse en esa zona neutra de la estación, era una zona parcialmente habitada y fuera de la jurisdicción arbites, situación generada por un dictatum arbitrae aún vigente que achacada dicho cierre a la falta de personal para mantener y asegurar la seguridad de todo ciudadano.

Dejando atrás la luz, ruido y seguridad del complejo Arbites, entraron en una región gris dejada de la mano del Dios-Emperador, donde las calles estaban llenas de suciedad, se veían rodadas de vehículos pesados que habían pasado hace tiempo, papeles propagandísticos del Adeptus Arbites pidiendo a la ciudadanía que se enrolase, bloques habitacionales sin cristales en las ventanas, puertas de seguridad medio abiertas... todo un paisaje sucio, gris y poco halagüeño. Callidon, viendo cómo se encontraba todo, consideró muy oportuno el pernoctar en una capilla dedicada a San Drusus, un edificio pequeño comparado con otras capillas que hay en el sector Calixis, pero con la puerta y vidrieras intactas, de forma que pudiesen pasar una noche decente, en esa zona, ya que con la falta de suministro eléctrico, el frío del espacio.

Tras revisarla para evitar sorpresas no deseadas y ver que tanto la zona de oración como la sacristía estaban libres, terminaron de montar el campamento. Hicieron hueco de forma que retiraron bancos y banquetas, hicieron un fuego con restos de madera y se dispusieron alrededor del mismo. Antes de dormir, Noolan se percató que en la sacristía había unos pocos libros en una estantería maltrecha. Cierto era que aún existiendo frío en toda la estancia, en esa zona había una sensación térmica de frío mayor, pero aún así y quizás porque como dijo posteriormente a lo que sucedió, oía voces en su cabeza, se acercó a la estantería y cogió sin dudar un pequeño misal que estaba entre los libros. Lo abrió y comenzó a leer. Ese acto desencadenó dos consecuencias. La primera es que un poder oscuro intentaba abrirse paso desde el Inmaterium a la realidad a través del pobre desgraciado que estaba leyendo esas líneas y la segunda, que ese acto provocaba unas ondas de poder psíquico tan potentes y perceptibles que todos psíquicos de la zona, tanto despiertos como durmientes, notaron cómo se les erizaba los pelos de la nuca. Tybalt, rápidamente fue a la sacristía mientras alertaba al resto de que podía haber un problema en ciernes y según traspasó el umbral de la puerta pudo ver a su compañero leyendo un libro y alrededor suyo comenzando a materializarse un ente, parecía como una niebla que se hacía cada vez más opaca según seguía leyendo el militar. Una acción rápida del grupo pudo evitar una muerte horrorosa y un problema de importancia, ya que le arrebataron el libro de las manos, expulsaron al ente no formado y quemaron ese y el resto de libros por si acaso. El militar no se acordaba de nada, solo que estaba leyendo algo.

No hubo posibilidad de investigar qué engendro era el que intentaba pasar la barrera, pero Tybalt, entre sueños ya mas tarde, pudo rescatar un detalle, que el libro fue una creación de un seguidor de los Portadores de la Palabra, donde se entretejían versículos del Libro de Lorgar.

Sesión 14                                                                                                                        Sesión 16

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