domingo, 25 de noviembre de 2012

Guerras Ofídeas, sesión 9






  Los Acólitos, tras la situación peliaguda, deciden hacer lo único que pueden y es buscar en el subsector donde se encuentran, un Mundo Forja donde puedan comprar elementos ahora necesarios: miembros cibernéticos. Titus está estable pero grave en la apotecaría, gracias a los dispositivos que adquirieron el Los Tronos. La situación es un tanto peliaguda, el Capitán de la Redempiton III recibe la orden de dejar la órbita del planeta y dirigirse al punto nadir del sistema para allí poder saltar al Empíreo y debe buscar un planeta acorde a las necesidades médicas urgente que se han dado. Tras una breve conversación con el jefe Astópata de la nave y con la Navegante, la señorita Regina Clarens, Toman como destino Opus Macharius, mundo forja limítrofe con el Subsector malfiano. Mientras que se da la navegación al punto de salto, los arbites recogidos, son destinados a una zona nueva y aislada en las cubiertas bajas de la Redemption, todos juntos bajo la vigilancia de Drak y Weaver en el barracón. La Veterana decidió que el único arbites de los que estaba allí que hablaba un bajo gótico estándar fuese el jefe de grupo, un tal Tyto Alba.

  El salto se dio sin contratiempo alguno y el Magos Biologis Drapen, junto con Ignace, un granuja con recursos y que empezaba a interesarse por temas afines al Ordo Mechanicum, tras un breve encontronazo, empezaron a estudiar y estabilizar al adepto malherido. El ponerse a estudiar las constantes les hizo ver que estaba pasando algo raro… y es que el cuerpo de Titus se estaba regenerando el solo, algo ya de por si raro, pero a una velocidad apabullante. Estaba regenerando todo excepto el sistema nerviosos central. Un estudio pormenorizado de tejido y sangre, repetido dos veces, dio el mismo resultado. Titus estaba “infectado” con un virus híbrido, parecía un virus de la gangrena verde de Strank pero con una nanomáquina en su interior. Tras una semana de observación, vieron algo que les alucinó y asustó a la vez: esto, que bien puede ser tecnología xenos muy peligrosa, era capaz de colonizar cada una de las células del cuerpo humano, incluso las nerviosas y había colonizado absolutamente todo. No contento con este “problema”, Zankos, en una visita, pudo observar que ahora el cuerpo recuperado (excepto el trozo de cerebro) de Titus estaba rodeado de un aura iridiscente de naturaleza claramente psíquica y que esas nanomáquinas respondían a la actividad psíqica. Parecían esperar algún tipo de orden o señal para hacer-no-se-qué.

  Durante el viaje, planeado para dos semanas, se dio un percance menor con una zona de turbulencias, pero el problema mayor es que esa zona pudo tener algo que ver con el cambio de tiempo del trayecto, porque tras pasar la tormenta, Clarens vio distanciarse el objetivo otras dos semanas. Eso hizo que el capitán tuviese que hacer una parada técnica para adquirir comida. Los instrumentales y Clarens determinaron que Spectoris, un planeta agrícola muy cercano a la situación actual de la nave, podría ser el planeta adecuado… dadas las circunstancias. La salida al espacio real fue abrupta y gracias a la pericia del oficial de derrota, la nave no se partió al chocar con la atmósfera del planeta.

 Tras la abrupta llegada, la tripulación de la Redemption se movió rápido para conseguir los recursos necesarios y cerraron una buena compra, el problema, la necesidad de la presencia de un carguero para hacerles llegar la comida cuanto antes, y eso será tras una semana.

  Los acólitos, siguiendo al nuevo interrogador Callidus, descendieron al planeta… un planeta completamente de agua, un planeta con una ciudad sumergida a 400m de profundidad pero localizada en la cumbre de la montaña más alta del océano. La llegada de los mismo fue tranquila. Un comité de recepción les esperaba en el muelle de atraque del batiscafo. Estaban las grandes autoridades del Administratum, de la Fuerza de Seguridad Planetaria, Jueces Arbites y de parte del Ministrorum, un Obispo. Los intercambios de halagos y de formalidades fue rápida y se les ofreció acomodo en el claustro de la Iglesia Malva Resplandeciente.
  La llegada fue rápida y les esperaba una serie de monjes y una mujer seria, alta, fibrosa, de pelo corto, blanco y ojos azules. Iba vestida con una túnica atada a la cintura con una cuerda y tres vueltas. En el pecho, un escudo negro con una rosa roja en el interior. Al bajar la comitiva, se presento como la Hermana Celestial Herringar, actualmente Misionera Mayor de la misión Spectoris Prima de las Hermanas de Nuestra Señora del Escudo. Tenían medio día para descansar y aposentarse.

  El arbites Dredd decidió salir a dar una vuelta. Durante las presentaciones en la puerta de la iglesia se encontraba revisando la seguridad de la zona y no vio a la comitiva. Mientras paseaba, vio un edificio pegado al claustro de la catedral y decidió que no venía nada mal tener una distracción con algunas meretrices. Cerró la puerta y en el centro de la misma se veía un escudo negro con una rosa roja en el centro.

  Tras unos minutos, una llamada urgente a la puerta de la habitación de Zankos, le sacó de sus meditaciones. Al abrir, un monje muy nervioso preguntaba por le Interrogador Callidon. Zankos informó que estaba ocupado con un oficio y que podía contarle a él. Solo fue capaz de decir que un compañero suyo estaba muy herido en la Apotecaría de las Hermanas de Batalla. Zankos salió rápido junto con Escarlata y al llegar vio al cuerpo de Dredd tumbado en una camilla, con una Hermana Hospitalaria tratándole y con un vendaje aparatoso en la cabeza. En su negra piel que quedaba al descubierto, poca, se podía ver una hinchazón preocupante. La Hermana Misionera Mayor estaba completamente seria junto al herido y expuso clara y rápidamente el problema: el arbites intentó obligar a una hermana que le hiciese una felación y ellas respondieron. El shock de la información fue tan grande para Tybalt, que se le escapó una carcajada. Como un rayo, un dolor grande recorriéndole la mejilla izquierda y el cuello por la bofetada recibida. Tras las disculpas, se retiraron. Cuando terminó el oficio, Callidon fue informado de la situación y con un gran enojo se presentó en la apotecaría, vio la situación y fue rápidamente a pedir disculpas. La Hermana Herrigar dejó claro que quería un resarcimiento por la ofensa y Callidon ofreció la virilidad del arbites, con eso se dio por satisfecha.
  Todo parecía arreglado pero el Hierofante llamó a consultas al Interrogador. En una reunión privada le exigió de buenas maneras que la persona de mayor rango de su séquito pagase públicamente por el agravio llevado a cabo a la Iglesia, vía Hermanas de Batalla. Callidon decidió que no era justo y se negó. Callidon se fue completamente cabreado pero tras hablar con el resto de los acólitos, vieron que debían ir a la cena preparada para ellos, buscando ablandar la situación. La cena se dio cordialmente y mientas las posturas de ambos grupos se enconaban, Ignace y Tytus “interrogaban” a los presentes buscando información sobre el Hierofante y consiguieron bastante información, así como preocupante porque Herrmen Kilgard es el Hermano menor del Archidiácono Deritescus, que se encuentra bajo las órdenes del Cardenal de la Diócesis de Drusus, eso hace que de facto tenga mucho poder.
La cena terminó y Callidon fue llamado a ver a Herrmen. Éste le propuso una alternativa difícil de rechazar, en vez de ser Callidon el azotado, deberían ser tanto Tytus como Escarlata. Cuando Callidon se volvió a negar, una llamada a Aduanas bloqueando la comida destinada a la Redemption III, hizo que cambiase de idea.



  A la mañana siguiente, a las 12 debía ser el castigo. Antes de la fatídica hora se hicieron varios movimientos: petición de ayuda velada a las Hermanas de Batalla y una amenaza nada velada de que si moría alguno, el Hierofante sufriría las consecuencias.

  Llegó la hora y el castigo se dio, pero la Hermana Mariam se presentó y utilizó su fe para proteger la vida de los castigados ya que recibieron 40 latigazos por un electroflagelante. Los castigados no murieron y la comida vuelve a estar disponible para la nave.

¿Qué harán ahora el interrogador? ¿esperarán a la comida o intentarás identificar alguna mancha del caos?


Capítulo 8                                                                                                      Capítulo 10-11