sábado, 20 de octubre de 2012

Guerras Ofídeas Sesión 7, primera parte






  Dos sirenas de sonido estridente pero de diferente tono empezaron a escucharse por todos los pasillos, entrelazando su monótona cantata. Las luces de la zona empezaron a cambiar de tonos blancos a amarillos y rojos, haciendo que las paredes blancas de los pasillos refulgiesen como si encerrasen un fuego. El grupo, tras revisar los desperfectos y ver al pobre Titus malherido, consideró adecuado moverse del lugar para intentar encontrar una forma de salir de allí. Calvino, el Arbites que estaba con el grupo y empezaba a presentar una inquietante pero inexplicable doble personalidad[1], fue quien se percató de la persona que apareció cuando se terminó de disipar todo el humo generado por la explosión del tanque de Protherium del lanzallamas del Servidor de Combate. Esa persona iba ataviada con el uniforme Arbites aclimatado para el planeta. Llevaba el casco puesto y movía los brazos intentando disipar los restos de humo. Calvino avisó al grupo y al momento tuvo tres puntos rojos tocando su frente. Los dos bolters de Callidon y el arma de Escarlata. Al no tener demasiado tiempo para explicaciones, le forzaron a seguirle.
No trascurrió demasiado tiempo hasta que el grupo de Acólitos se topó con la primera patrulla de seguridad. Varios de ellos, entre el ruido y la desorientación generada por las luces, consiguieron escuchar algo que interpretaron como pasos rápidos, así que se apostaron en una esquina y en el momento que Callidon, vio dos figuras armadas aparecer, disparó certeramente contra ellas. Calvino colaboró en la eliminación de la posible amenaza. Tras los disparos y una cortina de fuego láser que barrió el pasillo, llegó la advertencia por parte de los Acólitos (y no antes). Callidon, con voz potente dio la orden de alto el fuego en nombre de la Iquisición. El enemigo dudó un segundo, lo suficiente como para que Escarlata y Callidos pudiesen mirar por la esquina. Y lo que vieron no les hizo demasiada gracia.
Apostados al otro lado del corto pasillo, junto a la esquina que doblaba hacia la izquierda, había cuatro hombres con uniformes negros y magenta, cascos completos y petos antifrag en los que se podía ver el distintivo de un animal agarrando un fusil laser modelo Armetallica MKIV con bayoneta. El distintivo de los Húsares de Tykal. Habían abatido a dos Guardias Imperiales.
Esa situación y la identificación del Sargento como el 5º Escuadrón, del 2º Pelotón, de la Segunda Compañía del 15º de Húsares de Tykal, hizo que los Acólitos bajasen las armas y Callidon se identificase con su rango actual dentro de la Santa Inquisición, Acólito de 8º Rango. El Sargento Kerringer, al ver tanto al personaje (un hombre de 2,15 metros de altura, negro azabache, pelo blanco y con indumentaria de Cazador de Brujas), le provocó un verdadero escalifrío que recorrió todo su cuerpo como un latigazo neural. Se cuadró y obligó a todos sus hombres que formasen como guardia de Honor de los Acólitos. Sin más, fueron escoltados al puesto de Guardia Gamma-2 del Sector 1 de la Colmena Profunda. También se encargaron del Pobre Titus que fue llevado de urgencia a la Apotecaría militar del Sector.
La entrevista con el Capitán de la 2ª Compañía, Spane Severus, arrojó algo de luz a los desconcertados Acólitos. La unidad de la Guardia Imperial a la que pertenece el Capitán se encuentra acantonada en esta colmena subterránea desde más de seis meses estándar, fue el segundo relevo y en el subsuelo del planeta, en todo el perímetro colonial han sido ubicados con la orden explícita de evitar ningún tipo de intrusión no autorizada desde el exterior. El Oficial al Mando de toda la unida en estos momentos es supervisado por el Comisario Kanes, ubicado en la base Zero, la base de la superficie donde solo pueden acceder las nave del exterior del planeta.
También consiguen saber que en el subsuelo del planeta está completamente horadado formando un intrincado conjunto de túneles y estancias donde se ha ubicado una colonia industrial y que la producción se está dando acorde con los planes productivos establecidos por el Administratum. Además, tras la identificación de los acólitos, el Capitán Severus mandó acuse de recibo de su presencia tanto al Gobernante como al Comisario.
Toda esta información abrumó a los acólitos porque nada de esto aparecía en los archivos imperiales consultados por ellos antes de descender en el planeta ni en las placas de datos facilitadas por el Comisario Kanes. Así que despertó tanto la curiosidad como la sospecha en sus mentes. Callidon, ejerciendo su privilegio, ordenó al Capitán que le diesen la posibilidad de corroborar todos los datos de su informe y fueron asignados tres guardias imperiales como chóferes de los Acólitos. Tras esto, se despidieron. La primera orden que tuvieron los chóferes fue que les llevasen a todos al centro administrativo del sector y durante el viaje pudieron constatar varias cosas, tanto con sus propios ojos como con sus auspex. La primera es que existía una población muy grande de personas del imperio ataviados con monos de trabajadores de diferentes colores, mucha más gente de la que claramente se observaba que viviese en la superficie del plantea. La segunda cosa fue que los dos Zelianos de la superficie que iban con los acólitos, recordemos: la bribona capturada en la base militar y el Arbitres que apareció en el interior tras la explosión y que fue porque dicha explosión agrietó el techo en una zona débil y éste calló por el hueco generado, no tenían ni la menor sospecha que esa ciudad escondida existiese bajo sus pies. La tercera cosa es que en el subsuelo ya no actuaba el ruido blanco y que sus comunicadores personales funcionaban adecuadamente pero con un alcance muchísimo menor que el esperado, cosa explicada con los auspex programados para escáner de estructuras porque daban como resultado que la roca en la que se ha excavado todos estos complejos es muy densa y llena de mineral que reduce drásticamente la actividad general de estos dispositivos. La cuarta cosa es solo el perímetro militar tenía las paredes forradas de placas blancas, y ya en el interior estaban desnudas, dejando a las claras que habían sido excavadas con maquinaria pesada… maquinaria que solo está en manos del Adeptus Mechanicum. Y quinta y última, que la Ley Imperial estaba presente en este lugar, además del omnipresente olor a salitre alcohólico del mar de la superficie.
Llegaron a una gruta gigantesca completamente excavada donde se había erigido un inconfundible edificio del Administratum, los materiales de fibrocemento y plastiacero, la rectitud de líneas, la modularidad de los pisos, el color gris oscuro de la fachada, la sobrecarga de gárgolas y calaveras y sobre todo: el signo del imperio, el águila bicéfala. Varios delegados del Monitorum salían en ese momento del edificio, con sus túnicas negras y su águila blanca colgando del cuello. Callidon les saludó y entro. Por su parte, la Bribona Zeliana, mientras esperaba a que le diesen alguna instrucción o la necesitasen como intérprete, estaba esperando al lado de Calvino. Tras unos cinco minutos mirando cómo trabajadores anónimos pasaban delante suyo, se percató que una cara no era tan anónima para ella. Era un primo segundo que había desaparecido en el frente nor-oriental del continente. Aparecía en las listas como D.E.C. Pero no, estaba ahí abajo, tan pancho. En un momento de descuido de Calvino, salió corriendo para intentar interceptar a la persona que creía que era su primo. Calvino la perdió de vista rápidamente. Justo cuando ella iba a posar su mano en el hombre del trabajador, éste se volvió y la vio. Un rictus de terror se dibujó en su cara y dando alaridos de miedo y empujones a diestro y siniestro, se fue corriendo por el pasillo. La granuja lo persiguió por el pasillo y una sala grande, donde notó más fuerte el olor del mar, pero no paró. Finalmente lo pudo capturar y el hombre se defendía a muerte, con uñas y dientes gritando “¡me quiere matar!¡me quiere matar!”. Al momento, antes de que pudiese realizar ninguna pregunta, la Seguridad Interna de la Colmena la redujo y la encerró en unos calabozos cercanos al lugar. De camino a los calabozos pudo ver mejor qué era ese olor a mar tan fuerte. La estancia que había pasado velozmente y por donde volvía arrestada, en realidad era una nave de tratamiento de una sustancia verde. Era una cadena de montaje donde se trataba esa sustancia y se empezaba a enlatar. Se dio cuenta que eso verde en realidad era el propio mar, eran volúmetes de mar que estaban tratando con calor y otras máquinas.

¿Por qué el Imperio tenía todo esto tan escondido? ¿Qué hacen con el mar, o las sustancias que hay en dicho mar? ¿por qué es “desaparecido” salió corriendo sin provocación alguna?


Capítulo 6                                                                                                            Capítulo 7-2



[1] En realidad es un personaje llevado por dos jugadores, que hasta el momento no han coincidido en la misma sesión. 


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